viernes, 15 de junio de 2012

No preguntes lo que el banco puede hacer por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por el banco.


1.       No enfermes. Es irresponsable, alarma a los mercados y convierte en insostenible al estado, condenado al déficit con cada uno de tus esputos. Parece mentira que aún no lo hayas entendido pese a las repeticiones: hemos estado tosiendo por encima de nuestras posibilidades.


2.       El tamaño importa: 5 millones de personas son cinco millones de hormiguitas, no hacen bulto. Un banco, en cambio, es demasiado grande para dejarlo caer. ¿A qué viene tanta queja? ¡Haber crecido, joder! No os dais cuenta de que es culpa vuestra, por piltrafillas.



3.       Si volvéis a venir al banco a molestar con plataformitas y cartelitos vamos a tener que recurrir a la OTAN. Desahuciamos a quien nos sale de los cojones, que para eso están hechas las hipotecas. Si no podéis pagar, ¿qué esperáis?, ¿que os rescaten? Ilusos.

 4. No queremos veros merodeando por aquí. De hecho, los que aún tenéis trabajo no paséis tampoco, hacedlo todo por internet, que hace calor y oléis mal. Hemos estado siendo demasiado blandos, permitiéndoos venir a hacer gestiones personalmente y pagar recibos de 9:13 a 9:27 los días que no llevan R de los meses impares en cada año bisiesto, y claro, os habéis venido arriba. Se acabó. No queremos volver a ver a un paria atravesar nuestras puertas. ¿Entendido? Mirad que todavía queda margen para quitaros algo, ¿o pensáis que sólo vais a pagar los intereses de nuestro rescate? ¿Qué creéis, que  nos vamos a conformar con otro hachazo a los funcionarios y con dejar sin sanidad a unos pocos miles de vosotros, desgraciados? No tenéis ni idea de hasta dónde podemos llegar para que paguéis lo que debemos.